El productor, presidente del Centro de la Juventud de Villa del Rosario de Federación Agraria y secretario de la Federación del Citrus de Entre Ríos (FeCiER), alertó sobre los bajos precios y una fuerte caída en la demanda, factores que ponen en riesgo la próxima campaña y el trabajo de muchas personas que se desempeñan de forma manual en la recolección y en las distintas labores que demanda una economía regional que emplea a más de 20.000 personas en el macizo citrícola.
La citricultura entrerriana atraviesa una situación crítica debido a la combinación de pérdidas ocasionadas por eventos climáticos en los últimos años y una fuerte caída en los precios y la demanda. Marcos Dal Mazo explicó que el productor recibe apenas entre 40 y 50 pesos por kilo de fruta en planta, un valor que solo alcanza para afrontar los gastos corrientes y no permite reinvertir en el mantenimiento de las quintas de cara a la próxima campaña. Esta situación pone en riesgo la producción futura y genera gran preocupación en una actividad que constituye una de las principales economías regionales de la provincia.
Dal Mazo destacó, además, el fuerte impacto social que tendría una profundización de la crisis, ya que la citricultura emplea a unas 20.000 personas y depende en gran medida del trabajo manual para las tareas de cosecha y manejo de las plantaciones. Señaló que el consumo interno se encuentra muy por debajo de lo esperado, con una comercialización cercana al 60 % de los niveles habituales, mientras que el incremento de los costos logísticos, especialmente del transporte, reduce aún más la rentabilidad del productor, quien necesitaría destinar una cuarta parte de lo que produce para pagar el camión que lleva la fruta al mercado.

El productor federado recordó: “Venimos de unos años bastante castigados, ya sea por granizo y heladas, a lo que se suma la caída del mercado, con valores por el piso y bajas en los precios al productor. Me da hasta vergüenza decirlo: no llega a 50 pesos el kilo de naranja en planta. Esto genera que el productor analice seriamente qué hacer en la nueva campaña, ya que ahora, en agosto o septiembre, tenemos que ir preparando la planta para la campaña 2027. La verdad es que lo que estamos recuperando por ventas alcanza apenas para cubrir los gastos que tenemos a diario”, acotó.
Agregó que la citricultura es una de las actividades que “sí o sí hay que desarrollarla totalmente en forma manual”, tanto en las tareas que se realizan en las plantas como en la recolección de los frutos, la poda y otras labores que demandan mucha mano de obra de personas de la zona.
En materia sanitaria, expresó su preocupación por el avance del HLB, considerada la enfermedad más grave para los cítricos, debido a la aparición de nuevos focos en distintas zonas del Macizo Citrícola.
En materia sanitaria, expresó su preocupación por el avance del Huanglongbing (HLB), considerada la enfermedad más grave para los cítricos, debido a la aparición de nuevos focos en distintas zonas del macizo citrícola.
En este punto, destacó el trabajo de monitoreo que realiza FeCiER para detectar y controlar las plantas afectadas, aunque advirtió que la falta de recursos podría dificultar las tareas de prevención en los próximos años. Respecto del clima, indicó que las recientes heladas y un episodio de granizo no provocaron daños significativos en la producción, por lo que, al menos desde ese aspecto, las perspectivas son favorables.




