El productor de Seguí, en el departamento Paraná, explicó que, junto a su hijo Enzo, se dedica al engorde de cerdos mediante un sistema de producción integrada con la Cooperativa Agrícola Ganadera y de Servicios Públicos Aranguren Ltda. (COOPAR), que les provee los lechones y el alimento, mientras ellos se encargan exclusivamente de la crianza hasta alcanzar el peso de faena.
Destacó que se trata de una actividad que requiere atención diaria y un seguimiento permanente del estado sanitario de los animales. También describió las características de sus dos galpones de producción, señalando que uno utiliza piso de slats y el otro un sistema más económico, aunque con mayor consumo de agua para la limpieza. Indicó que, si bien los costos son elevados, proyecta construir un nuevo galpón.
El productor consideró que el sistema integrado resulta rentable mientras el trabajo sea realizado por la familia, aunque advirtió que la necesidad de contratar personal modifica significativamente la ecuación económica.
Explicó que la demanda de producción continúa creciendo y que la cooperativa les solicita ampliar la capacidad de engorde, aunque ello implicaría construir un tercer galpón e incorporar mano de obra.
Además, remarcó que la actividad exige cuidados constantes, desde la observación diaria para detectar posibles enfermedades hasta la aplicación de tratamientos sanitarios cuando se identifica algún animal con problemas.
Detalló que cada ciclo de engorde dura aproximadamente cien días y permite realizar poco más de tres crianzas por año, dejando entre una y otra unos 15 días para acondicionar las instalaciones.
“Recibimos los lechones con un peso de entre 24 y 26 kilos; se los engorda durante 100 días y salen con un promedio de 120 kilos, aunque algunos pueden superar ese peso, con una ganancia cercana a un kilo por día”, explicó.
El federado también reflexionó sobre los cambios que ha experimentado la producción porcina y la vida rural en las últimas décadas.
Señaló que el aprovechamiento del purín, mezcla semilíquida compuesta por las heces y la orina de los porcinos, como fertilizante representa una ventaja, aunque requiere equipamiento y trabajo adicional, por lo que no constituye un beneficio gratuito.
Por otra parte, resaltó el fuerte crecimiento del consumo de carne porcina en Argentina y sostuvo que el respaldo de la cooperativa ha sido fundamental para sostener la actividad, ya que muchos pequeños emprendimientos independientes no lograron mantenerse por falta de escala y competitividad.




