Con la ayuda de Federación Agraria jóvenes mujeres optan por arraigarse en el campo
Las jóvenes entrerrianas necesitan estímulos para seguir en la ruralidad. La variedad de explotaciones que se pueden realizar en el campo es mucha, pero se necesita de apoyo, créditos para seguir produciendo en diferentes escalas.
Carla Reula, joven de 19 años de Yeso Oeste (Departamento La Paz) vive y trabaja en el campo familiar. Cursó sus estudios primarios y secundarios en escuelas rurales. Gracias a la Fundación Arraigar lleva adelante un emprendimiento con 100 pollitas que hoy se encuentran bajo techo en un galpón. Carla destinó un sector de la chacra que será alambrado para que cuando comiencen a poner lo hagan en libertad. El caso de Carla es una de las tantas jóvenes que optaron por seguir su vida, trabajando y produciendo con propuestas innovadoras, en el campo.
Carla Reula tiene 19 años. Forma parte de una familia que cuenta con un campo propio de poco más de 30 hectáreas en Yeso Oeste, además de algunas hectáreas más que arriendan. Se trata de una familia en la que todos trabajan en un establecimiento en el que se realizan diferentes actividades.
Carla contó que nació y se crio en el campo. A la vera de la ruta 6 en un establecimiento que es de la familia. “Mi viejo (Carlos) trabaja con vacas, ovejas, en tanto que mi mamá (Marisa) es ama de casa y ayuda en diversas tareas rurales”. Cursó la Primaria en la Escuela 29 “Alfonsina Storni”, y la secundaria en la Número 13 “Federación, Libertad y Fuerza”, detalló.
Carla contó que hace “cinco años que estoy en Federación Agraria en donde presido el Centro Juvenil Unión y Progreso”. Señaló que en todas las charlas, encuentros surge la necesidad de una “ayuda para que los chicos continúen en el campo llevando adelante diferentes emprendimientos. Este año surgió de parte de la Fundación Arraigar la posibilidad de otorgar créditos para proyectos productivos. En mi caso, vivo sobre la ruta, pasa mucha gente que va a la pueblo, viajantes, turistas en tiempos normales que paran y nos piden huevos de campo que la gente prefiere por el gusto, el color y porque saben que es orgánico. Nosotros teníamos gallinas, pero las mismas se pusieron viejas, no dábamos abasto con tantos pedidos, razón por la cual surgió la idea de iniciar con un nuevo ciclo. Es así que gracias a la Fundación pude adquirir cien pollitas BB que se encuentran en un galpón hasta que crezcan y pueden ingresar a una etapa de producción. Van a estar en un lugar al aire libre, perimetrado con alambre, para evitar que tengan contacto con otros animales que le puedan transmitir enfermedades o matarlas en caso de depredadores”. Indicó que estaba “terminando de construir un galpón para que duerman y queden bajo techo de noche en su etapa de adultas”.
Destacó que la Fundación Arraigar la ayudó para “comprar las pollitas, el tejido y el alimento balanceado”.
Dijo que “si todo sale como lo tengo planeado aumentaré el plantel de ponedoras en un sector. Estimo que la producción rondará en las 6 docenas diarias”.
Los costos
En cuanto a la alimentación sostuvo que en este momento “ el costo del alimentado balanceado, que es lo que están comiendo las pollitas, es elevado. Lo mismo pasa con el maíz”.
El trabajo
En este momento, atiendo a las pollitas tres veces al día. Una vez a la mañana, otra a la tarde, y finalmente a la noche. Adelantó que “una vez que comiencen a poner tenés que estar pendiente de los momentos en que ponen, recoger el huevo para que se ensucie, o que se pueda llegar a romper”
El mercado
Señaló que su padre siempre está vendiendo corderos y otros productos de campo. Entre ellos huevos, además de gente conocida en la Paz de comercios tales como fruterías y almacenes siempre me piden
Recordó que el año pasado arrancó el profesorado de Economía que en “este 2020 tuve que dejar por el tema de la pandemia, profesorado que pienso reiniciar cuando todo se normalice en Hasenkamp”.
Proyectos
Contó que en el centro juvenil que preside un grupo elaboró una serie de proyecto, entre ellas chicas que están abocadas a un “proyecto de pollos parrilleras “.
El clima
Se mostró “preocupada por la falta de lluvias y de una sequía cada vez más pronunciada que puede llegar a afectar el maíz, principal alimento para las ponedoras. En la zona no se consigue y advirtieron que si no llueve se va a complicar tener maíz, y lo que se pueda conseguir sería a un precio muy alto que encarecería los costos”.